MI MARAVILLOSA LIBRERÍA. Petra Hartlieb.

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NARRATIVA EXTRANJERA. 233 PÁGINAS.

  “Lo único que todos tienen en común es una cierta dosis de locura: la obsesión por los libros, que sólo se puede entender cuando uno mismo está poseído por ella”.

  Es la cita que quizá pudiera explicar todo el argumento del libro. Una historia real vivida por un matrimonio que sentía esta obsesión por los libros, aunque yo prefiero llamarlo “amor” a los libros. Por amor se han hecho y se harán las mayores locuras, las mejores hazañas, los más grandes sacrificios. Y este caso, probablemente no sea una excepción.

  Petra y Oliver se encuentran, casi sin haberlo pensado, siendo dueños de una pequeña librería. Un impulso, un deseo inconsciente… les lleva a pujar y comprar la librería con un dinero que no tienen.

  “¿Por qué seguir adelante? Por pasión. Aunque también cabría hablar de locura […]. Es una dependencia, y hemos sucumbido a ella”.

  Como en las grandes locuras de amor, la razón se queda a un lado: Oliver tenía  un buen trabajo  en una editorial, Petra ejercía de crítica literaria (trabajos de amantes de la literatura) y esos empleos se dejan por la regencia de una librería en otra ciudad, en otro país y en un momento o una época en los que la lectura digital y las grandes plataformas de venta por internet parece que dejan al pequeño comerciante fuera de combate, condenado al ostracismo, destinado al olvido. Y esto siempre que hablemos de ventas, ya que las descargas ilegales de libros electrónicos están llevando a la literatura a una lenta agonía.

  Petra y Oliver se comprometieron y se endeudaron por una pasión, por un amor a esos libros que tanto nos aportan a los que los amamos como ellos; a los libros de verdad, esos que pueden tocarse, olerse y sentir la magia de sus páginas entre los dedos. Éso es lo que nos han robado los libros digitales. Por otro lado, el trato humano y personal de una pequeña librería, los consejos de los expertos libreros, nunca los encontraremos en las grandes plataformas digitales de venta.

 “Que la gente venga a vernos a la tienda, es aquí donde pueden vivir, tocar y oler la literatura”.

  Ellos apostaron por una pequeña librería, por el clásico y eterno libro de papel, apostaron por el trato humano, se jugaron su futuro y el de sus hijos por un amor y una pasión. Cuando se hacen las cosas con entrega, cuando se lucha y se pelea por un objetivo, lo más normal es que salga bien.

  Encontraron dificultades, tuvieron problemas, se cayeron y se levantaron, lidiaron mil batallas para conseguir un sueño:

“una librería pequeña, tradicional y de barrio que se convirtió en el núcleo indispensable de la vida en comunidad de una ciudad europea en el S.XXI”.

Petra se convirtió en librera, esposa y madre.

 “ESTA ES LA ESTUPENDA HISTORIA DE CÓMO CONSEGUIR AQUELLO QUE AMAMOS”.

 

https://www.youtube.com/watch?v=gg1jrU6RXhQ

 

¡¡FELICES LECTURAS!!

Mónica H. Barbón

 

LA CRUZADA DEL OCÉANO. José Javier Esparza.

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ENSAYO HISTORIA. 636 PÁGINAS.

 

  Antes de meterme de lleno en la materia tengo que decir que este relato me dejó realmente asombrada. Creo que es mucho el desconocimiento que hay en este tema, mucha Historia mal contada y mucha leyenda negra. Como dijo J. Pérez-Foncea “los españoles conocemos poco nuestra Historia, y la poca que conocemos es la que nos han contado nuestros enemigos”. Es una frase que me quedó grabada a fuego, y cuanto más leo acerca de esa nuestra Historia, más me doy cuenta de la verdad que encierran esas palabras. La lectura de este libro es una muestra de ello.

  Un libro muy bien documentado, que cuenta las cosas como fueron y que, si no hay datos fehacientes, se menciona llanamente este hecho, pudiendo en algún caso, intentar llenar las pequeñas lagunas  con la explicación que podría ser más lógica, pero sin afirmar certezas que no son. Una gran humildad la de este autor.

    En  La Gaceta (16-Enero-2015) leí un artículo acerca de este libro  con el que estoy completamente de acuerdo y que quiero compartir:

  “Vuelve José Javier Esparza (…) a enseñar a sus compatriotas, tan acostumbrados al ridículo lujo moral de escupir sobre la propia Historia, como España, la Patria que han olvidado, escribió sobre los mapas del mundo la gesta más prodigiosa de la Humanidad desde que Rómulo y Remo trazaron el pomerium de Roma”

 

  Ensayo, sí, pero que se lee casi como una novela. Esparza nos cuenta las hazañas de tantos y tantos hombres que con su vida cambiaron la Historia,  de una forma amena, relatando con maestría y en ocasiones con gran sentido del humor, unos hechos que hicieron que el mundo sea como hoy lo conocemos.

  ¿Cruzada? Pues es realmente lo que fue, una misión para la Cruz. Cristóbal Colón, convencido de que se podía llegar a las islas de las especias por el oeste (ya que las rutas del Mediterráneo estaban cerradas  desde que los turcos habían tomado Constantinopla), no cejó en su empeño buscando los permisos necesarios para iniciar esa aventura. Y llegó a La Española después de muchos avatares. Y se encontró con indígenas, salvajes,  al modo de ver de los europeos, pero personas. Colón volvió y contó lo que había visto, y ahí se inició la andadura. No había encontrado las islas de las especias, sin duda habría que seguir buscando, pero encontró una tierra nueva con seres diferentes.  Unos seres que, de manera incomprensible para la época y por primera vez en la Historia de la Humanidad, estaba prohibido esclavizar. ¿Por qué? Porque España era un país católico, porque Isabel en su testamento y un codicilo posterior lo dejó muy claro: los indios de las tierras descubiertas no podían ser esclavos, tenían que ser considerados como súdbitos de la corona; por primera vez se consideraba la dignidad del ser humano.  Este testamento iba a actuar como una guía para la conquista. Se mostraba la evangelización no como algo accidental o azaroso, sino como la “principal intención”. No iba a ser una guerra, iba a ser una CRUZADA. Por supuesto, los hombres son hombres, y como tales seres imperfectos. Y aparecerá “la ambición, la rapiña, la demencia del oro, la violencia…”. Pero el signo distintivo iba a ser el otro, el del respeto a los indígenas. Se buscaba, por encima, de todo la evangelización.

  Tal es así, que en 1550 tuvo lugar la Controversia de Valladolid, donde Carlos I ordena detener las conquistas hasta tener la certidumbre de que se está obrando conforme a la moral cristiana.

  ¿Y cómo pudo ser posible que unos centenares de hombres españoles pudieran conquistar, someter y evangelizar a medio continente? Porque los indios no vivían pacíficamente en un paraíso de la madre naturaleza hasta que llegaron los españoles y  devastaron todo lo que encontraron. Esto forma parte de la leyenda negra. Los amerindios vivían en guerras tribales que no cesaban. Había tribus que ostentaban el poder y otras tribus sometidas. Había tribus más pacíficas y otras completamente “salvajes” en la máxima extensión de la palabra, había tribus antropófagas, que se comían a sus propios hijos como tributo a los dioses. Los españoles, muy inteligentemente, supieron aprovechar estos conflictos intestinos entre tribus. Muchas de ellas se hicieron aliadas de los españoles porque estaban cansados de la dominación de las tribus gobernantes (mexicas, incas…) que eran crueles. Las tribus aliadas fueron de gran ayuda a los españoles.  Por otro lado, las religiones de los amerindios estaban íntimamente ligadas a la política, por lo que, una vez que las tribus gobernantes fueron vencidas ya no tenían sentido sus religiones. Abrazaron pues el cristianismo, entre otras cosas, porque el Bautismo los libraba de la esclavitud.

  ¿Y la Inquisición? Pues sólo se ocupaba de los españoles. A los indígenas se les consideraba neófitos en la fe por lo que no podían ser objeto de la justicia inquisitorial.

  Hubo muchísima mortalidad, por supuesto, de indios y de españoles. Hubo muchas batallas, muchas guerras, pero sobre todo, muchas enfermedades. Los causantes: los virus. Los nuestros morían de malaria y dengue, ellos de sarampión, peste porcina y viruela…

  Y la humanidad de los nuestros quiso combatirla. En el epílogo Esparza nos muestra como ocurrió la primera campaña médica internacional para combatir la viruela en América. Es sencillamente emotivo y digno de valorar. Toda una proeza que salvó la vida a millones de personas.

  Y el descubrimiento de América nos trajo más: construyó una expedición científica con el fin de realizar una investigación sobre su naturaleza. Hubo que clasificar: ordenar, organizar géneros, especies y familias. Francisco Hernández fue el pionero del saber experimental allá por el S.XVI.

  Una auténtica cruzada que cambió la Historia Universal.

  Desde mi humilde blog quiero ofrecer un pequeño homenaje a todos aquellos hombres y mujeres (que también hubo muchas y valientes) que lo hicieron posible: Cristóbal Colón, Vasco Núñez de Balboa, Ponce de León, Hernán Cortés, Magallanes, Elcano, Las Casas, Alvarado, Gil González Dávila, Diego de Almagro, Mendoza, Pedrarias, Belálcazar, la india Catalina, Jiménez de Quesada,  Cabeza de Vaca, Mencía Calderón, Juana de Zárate, Hernando de Soto, Coronado, Orellana, Diego de Rojas, Legazpi y Urdaneta, Isabel de Cendala y todas aquellas personas anónimas que con su vida hicieron que el mundo sea lo que hoy es.

  Y, por supuesto, agradecer infinitamente a José Javier Esparza, todos los conocimientos históricos que pone a nuestro alcance.

¡¡FELICES LECTURAS!!

Mónica H. Barbón

 

 

 

 

LOS NIÑOS DE LA ESTRELLA AMARILLA. Mario Escobar.

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NOVELA CONTEMPORÁNEA. 336 PÁGINAS.

Cada generación atesora la esperanza de que el mundo vuelva a comenzar de nuevo”.

En este libro se cuenta la historia de dos hermanos que viven en París hasta que en plena segunda guerra mundial, una redada contra los judíos les cambia la vida. Su objetivo será reencontrarse con sus padres, y para ello tendrán que pasar mil vicisitudes recorriendo un sinfín de kilómetros.

Como su autor dice “Los niños de la estrella amarilla  es un canto al poder de la gente corriente por cambiar la realidad”. Y es algo que siempre he pensado: nuestras conductas no solo influyen en nosotros mismos, sino en gran medida en todas las personas que nos rodean, de forma directa o indirecta, seamos conscientes de ello o no. Jacob y Moisés vivirán la generosidad de los demás y también la maldad, y todo ello irá influyendo en sus vidas de manera notable. Solos, sin nadie a quién recurrir, tendrán que confiar en aquellos que les ofrecen la mano para intentar conseguir su objetivo.

Este libro habla de los lazos familiares; todas las acciones de estos hermanos irán encaminadas a reencontrarse con sus padres. Sueñan con un futuro en el que estén los cuatro juntos. También su amigo Joseph buscará a sus padres y preferirá el internamiento con ellos a la libertad en su ausencia.

La familia era mucho más que un grupo de personas unidas por lazos de sangre, era sobre todo el fino hilo que unía el presente y el pasado. Los recuerdos y la memoria mantenían unidos ambos mundos, por eso debían recordar. Mientras lo hicieran (…) sus padres siempre estarían a su lado”.

Pero sobre todo es una historia de generosidad, de servicio a los demás, de entrega y ayuda sin esperar nada a cambio, de poner nuestro granito de arena porque este mundo sea un poco mejor. Jacob y Moisés vivirán esa generosidad que marcará sus vidas.

Puede que este mundo esté cada vez más enloquecido, pero siempre encontraréis buenas personas en él, los corazones generosos abundan más de lo que creemos”.

La vida consiste en entregar tu alma a los parias de la tierra, a los que el mundo rechaza y les niega hasta el derecho a vivir”.

Es la historia de un pueblo, Le Chambon-sur-Lignon “donde unos pocos hombres y mujeres decidieron plantar cara al horror y demostrar que, con las armas del Espíritu, los corazones más nobles son capaces de vencer siempre y que las sombras del mal terminan por disiparse (…)”. y de un pastor protestante, André Trocmé, en pensamientos de Jacob: “un corazón pacífico y amoroso, con un tipo de valor muy difícil de encontrar entre los hombres y que él quería tener cuando creciera: el valor de estar dispuesto a morir por aquello que amas y ser capaz de amar hasta a tus enemigos”.

Una historia de tolerancia, de positivismo, de encontrar la felicidad en las pequeñas cosas de cada día, de valorar todo lo que se tiene. Una historia de lucha, donde no cabe rendirse. Dentro del horror de la guerra y de la maldad, una historia conmovedora de esperanza, de bondad, de humanidad, donde el bien vence al mal, donde el Espíritu del hombre es más fuerte que la vileza y la crueldad.

Una historia basada en un hecho real. Este pequeño pueblo de Francia alberga el museo donde se guardan los recuerdos de esas personas que consiguieron que unos niños tuvieran una vida digna y normalizada dentro de una guerra.

Sin duda, una historia que hay que leer para no perder la fe ni la esperanza en el ser humano.

¡¡FELICES LECTURAS!!

Mónica H. Barbón

PATRIA. Fernando Aramburu.

 https://i1.wp.com/cultura.elpais.com/cultura/imagenes/2016/08/29/babelia/1472488716_680855_1472488717_535971_sumario_grande.jpgNOVELA CONTEMPORÁNEA. 648 PÁGINAS.

  La recomendación de PATRIA me llegó por varios frentes al mismo tiempo. Todos decían lo mismo: “tienes que leerlo”. Y todos acertaron, tenía que leerlo. Pienso que deberían leerlo todos los españoles que en algún momento de su vida coexistieron con este gran problema de nuestro país.

  Un amigo me envió un comentario. Me ha parecido que yo no podría expresar mejor lo que sentí al leer PATRIA: la soledad de las víctimas, la cobardía de los que miraban hacia otro lado, y también la valentía de los que se enfrentaban a la dura realidad, la valentía de los que no comulgaban con lo que estaba pasando aunque les fuera la vida en ello (nunca mejor dicho). La valentía de los que lucharon (y lo siguen haciendo) porque se hiciera justicia en todos los sentidos.

Dejo  el comentario de mi amigo anónimo. Le doy las gracias desde aquí por dedicar su tiempo y su esfuerzo para “alimentar” mi blog (aunque en principio no fuera pensado así). ¡Gracias!

Lo que me gustó de Patria es que veía reflejado lo que siempre pensé que era aquello, algo de lo que los telediarios, los periódicos, y, por supuesto, los políticos, no hablaban jamás: la soledad de las víctimas.

Y con víctimas no me refiero en este caso a los asesinados, obviamente. Me refiero a los que eran elegidos como objetivo (qué eufemismo tan abyecto), y a sus familias. En esos pueblos donde todos se conocen, tan pequeños pero casi con estructura urbana, si tu nombre aparecía en un cartel, pintado en un muro, no hablemos ya si aparecía dentro de una diana, te convertías en un leproso, un apestado, un reo de muerte al que ninguna “última voluntad” le era concedida. Sencillamente, dejabas de existir para la comunidad. Mejor dicho, dejabas de existir para aquellos que supuestamente te apreciaban, eran tus amigos, o, te saludaban al pasar –para los demás, para los cachorros de ETA era el comienzo de la caza-.

Volver la mirada, cruzarse de acera, y los más valientes ¡qué valientes!, una llamada intempestiva a casa para decirte, chico, entiéndelo, no es que piense como ellos, no, no, para nada, pero ya sabes cómo está la cosa, oye, mucho ánimo, ¡agur!

Y cuando te quedabas, echando un valor que los demás jamás tuvieron, estabas solo, en la soledad más insolidaria e inhumana. Hasta que te asesinaban. Y entonces iban a tu viuda no a consolarla, sino a decirle que mejor se fuera, que verla pasear por el pueblo o ir a hacer la compra era una provocación, que creaba mal ambiente en el pueblo. Y los cachorros, a recordarle que tenía que devolver antes de irse la bala con la que le habían volado los sesos al marido, ¡que se la había quedao el muy cabrón!

Para mí, la sociedad vasca es profundamente cobarde: no sé cómo serán las demás, pero esa lo fue. Cobarde, miserable, ruin. “Algo habrá hecho”, era la frase cómoda que justificaba su cobardía cada vez que había un atentado o que se señalaba a alguien. Una sociedad que permitió la persecución y el acoso de los que no eran nacionalistas”.

¡FELICES LECTURAS!

Mónica H. Barbón

LAS VENTANAS DEL CIELO. Gonzalo Giner

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NOVELA HISTÓRICA Y DE AVENTURAS. 731 PÁGINAS.

Gonzalo Giner es otra de las apuestas seguras, uno de esos escritores que sé me va a hacer reír y llorar, que me va a introducir de lleno en la época que describe siendo yo misma la que pise esas calles y pasee por sus ciudades, la que navegue en las naos, la que se mueva por el desierto del norte de África… amando a unos personajes y odiando a otros… Y, sí, así fue.

Con “El sanador de caballos” conquistó a muchos, muchísimos lectores; con “El jinete del silencio” me cautivó y siguió cultivando mi sensibilidad hacia los caballos y en éste caso, a las idiosincrásicas características de su protagonista. Desde aquí los recomiendo a aquellos lectores que aún no los hayan leído.

LAS VENTANAS DEL CIELO nos lleva al S. XV, nos hace viajar primeramente a Burgos, donde la familia Covarrubias mantiene un rico negocio de lana, aquél “oro blanco” de las ovejas merinas trashumantes tan apreciado en Europa.

Fernando de Covarrubias tiene un hijo y un hijastro; sólo uno de ellos será la cabeza del negocio familiar cuando él lo abandone. A partir de aquí se irán viendo las personalidades de los dos hermanastros: la nobleza de uno y la ambición sin medida del otro, ambición que le llevará a engañar, robar, manipular y hasta maltratar.

La ambición, el dinero… serán los motores que lleven a traiciones, a mentiras familiares que harán que uno de los hermanastros tenga que huir cuando descubre la realidad. Será perseguido para que no pueda desvelar las maniobras de los manipuladores. Se hará marinero por casualidad y llegará a Terranova, donde los marineros vascos mantenían bastante en secreto un zona rica en ballenas y bacalaos. Conocerá la bondad y nobleza humanas en Obeko y sobre todo, en Azerwan, pero también la vida dura de aquellos que se pasan semanas, meses en alta mar; gente ruda, pero con un gran corazón.

Sentía que estaba aprendiendo a vivir, a exprimir el poco tiempo libre que le quedaba y a compartir sus agotadoras jornadas con una gente noble, ruda, sin duda de baja cultura, pero alegre, y sobre todo leal.

Un sueño le llevará a Ifriquiya y a  las salinas de Túnez, donde descubrirá que el fanatismo puede ser el mayor enemigo de ser humano, destrozando todo lo que encuentra a su paso,  y que la bondad no entiende de razas ni de religiones.

La vida en el desierto se ha movido desde el origen de los tiempos por unas leyes que llamamos Makarim. Leyes que se convierten en virtudes y caracterizan al pueblo beduino, como son la generosidad, la obediencia a los tuyos, la lealtad y equilibrio, asumir el desafío con firmeza y la paciencia en el infortunio.

Después de tanto viaje y gracias a un corazón sabio y noble descubrirá su verdadero don, la emoción de saber qué es aquello que debe  hacer en esta vida; sabrá al fin a qué quiere dedicar el resto de sus días, ya que, hasta entonces, había sido un alma “rebelde”. Rebelde porque no se ajustaba a lo que se esperaba de él, porque en su interior llevaba la llama del arte, que nada tenía que ver con el negocio para el que se supone que estaba destinado. Habrá descubierto lo que Ken Robinson llama “el elemento” (“esa facilidad natural para hacer una cosa; una comprensión instintiva de cómo funciona algo y cómo utilizarlo”). Y llegará al mundo de las vidrieras.

He asumido con renovada esperanza la realidad de que mi futuro va a depender de ahora en adelante de lo que yo pueda hacer y no de lo que los demás quieran que haga”

Demostrará su talento en este arte y los lectores, después de leer este libro, entraremos en las iglesias y catedrales fijándonos mucho más en sus vidrieras. Aprenderemos que…

Las vidrieras no se concibieron como un recurso estilístico más para adornar un templo. Si solo lo vemos así, nos equivocamos. Son las ventanas del cielo, la comunicación entre la divinidad y el hombre. Son el resplandor de la Verdad. Se idearon como un instrumento doctrinal para un pueblo que no sabía leer, eran biblias de vidrio”.

Nos enamoraremos de ese arte valorando todo el esfuerzo llevado a cabo desde que fueron tierra, pasaron por fuego y agua para ser parte del aire, para ser magia lumínica que sea capaz de inundar de sensaciones nuestro ser, que como dice Giner en “Nota del autor”:

(…) experimenta las sensaciones que producen. Si eres religioso, sin duda alguna te ayudarán a comunicarte con Dios durante unos minutos; para eso se hicieron. Y si no lo eres, déjate transportar por ellas. Quizá inicies un viaje al interior de ti mismo que llene tu corazón de paz, o quizá te conduzcan a un mundo que no hayas pisado todavía: el de la trascendencia”.

Con todo esto, Giner conseguirá una vez más que el libro sea una auténtica adicción. Durante el tiempo que me duró, lo llevé a todas partes a pesar de sus más de 700 páginas, no podía separarme de él. La documentación histórica es excelente, sobre todo la que concierne a la creación de los vitrales. Los escenarios están magníficamente descritos; los personajes sacarán toda tu gama de emociones y por momentos, muchos momentos, tendrás el corazón en un puño.

Gonzalo Giner se había puesto el listón muy alto, pero ha sabido superarlo con creces.

¡Enhorabuena Gonzalo!

¡¡FELICES LECTURAS!!

Mónica H. Barbón