EL CABALLERO DEL JABALÍ BLANCO. José Javier Esparza.

 

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       NOVELA HISTÓRICA. 416 PÁGINAS. 

  En una entrada anterior del blog había comentado “El reino del norte”, de este mismo autor. Una obra que me fascinó y que relata una parte de la  historia que me es muy cercana geográficamente. En mi ignorancia, había leído y comentado ese libro con el desconocimiento de que formaba parte de una trilogía y que además no era el primero ¡sino el segundo! Enterada de tal “error” decidí ponerle remedio y empezar por el principio y ése no es otro que el presente: “El caballero del jabalí blanco”.

  “En los últimos años del siglo VIII, pequeños grupos de campesinos de Asturias, Cantabria y Vizcaya comenzaron a ocupar las montañas en dirección al sur y ocuparon tierras al otro lado de la cordillera, cara a los grandes valles del Duero y del Ebro. La mayor parte de la península Ibérica estaba entonces bajo control musulmán. Los colonos cristianos sabían que su aventura podía terminar de muy mala manera: esclavos en el gran mercado de Córdoba o muertos sobre las tierras saqueadas. Pero aquella gente estaba dispuesta a desafiar al mayor poder de su tiempo. Los pioneros, las familias enteras, sin otro respaldo que su propia voluntad y su propia fe, roturaron campos, construyeron molinos, levantaron iglesias, fundaron aldeas…  (…) Así empezó la Reconquista. ¿Quiénes eran aquellos osados? ¿Qué les movía? ¿Qué buscaban?”

  Así da comienzo el prólogo del libro. Uno de aquellos “osados” no será otro que Zonio de Mena, el protagonista del libro. Un  hombre que de niño atravesó las montañas rumbo al sur con su familia y otras muchas en busca de prosperidad, de tierras que cultivar para alimentarlos a ellos y a sus descendientes. Llevaban como equipaje la valentía y las ganas de una vida mejor, donde no hubiera escasez.  Se arriesgaban a verse sometidos a las aceifas del temible moro, pero sabían que quién no lucha, quién no arriesga, nunca gana.

  Estas familias se asentarán  en la tierra que llamarán Mena y allí comenzarán una nueva vida. Zonio viajará a Liébana para hacerse monje;  aprenderá con “el Beato”, que le dejará posos de sabiduría para toda la vida. Pero la providencia  le traerá grandes sorpresas y un destino diferente.

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Alfonso II

Esparza nos narra las aventuras de Zonio de Mena  para ilustrarnos el reinado de Felipe II el Casto, rey que llevó la corona durante algo más de medio siglo y al que debemos el mayor avance de la Reconquista. Fue un reinado con interrupciones debidas a las conjuras palaciegas, pero su inteligencia, su entereza, sus cualidades humanas  y la fidelidad de sus hombres consiguieron que su corona prevaleciera a dichas conjuras. A él se le debe la consolidación de la monarquía asturiana, cuya capital instauró en Oviedo construyendo palacios y las que hoy son la catedral de San Salvador (Cámara Santa, hoy patrimonio de la humanidad)  y la iglesia de San Tirso.  Fue también en su reinado cuando se encontró la tumba del apóstol Santiago, mandando construir una iglesia en el mismo lugar, donde más tarde surgiría la actual Santiago de Compostela.

 

  Serán pues estos personajes, conjugando Historia y ficción, los que vayan  dando vida a una historia apasionante de principio a fin, donde la valentía, el deseo de libertad y los más nobles sentimientos lucharán contra  la traición y el  sometimiento a cambio de poder y riqueza.

  Alfonso II tenía clara cuál era su misión en el mismo día de su coronación, aquel 14 de septiembre de 791.

  “El pueblo al que desde hoy volveré a servir por la voluntad de Dios tiene una misión: que la cruz vuelva a reinar en este reino”.

  Y sus hombres hicieron suya esta misión luchando con arrojo por la recuperación de un territorio que había empezado a perderse por aquel 711.

 “Toda la rabia de los hijos de Asturias caía sobre la muchedumbre mora, primero quebrada por la lluvia de piedras y flechas y ahora inerme en el lodazal”.

  Una novela que me encantó de principio a fin, que viví intensamente gracias a la cercanía de los escenarios y su buena descripción y a esos personajes tan humanos tanto en las fortalezas como en las debilidades. Un libro  con el que recordé y aprendí un poco más de mi Historia, de esas personas que lucharon  por lo que creían justo y a las que debemos lo que hoy somos y lo que hoy tenemos, tanto aquellas que aparecen en las crónicas y los libros, como aquellas otras de la intrahistoria que Unamuno quiso valorar y a las que seguro tenemos que agradecer nuestro presente.

¡FELICES LECTURAS!

Mónica H. Barbón

 

 

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