EL INGENIERO QUE NO SABÍA BAILAR

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NOVELA CONTEMPORÁNEA. 379 PÁGINAS.

  Éste no es el típico  libro que uno se va a encontrar dándose un paseo por la librería, principalmente porque  es el debut del autor y ha optado por la autoedición en Amazon (https://www.amazon.es/El-ingeniero-que-sab%C3%ADa-bailar/dp/1548340952/ref=sr_1_fkmr0_1?s=books&ie=UTF8&qid=1510431845&sr=1-1-fkmr0&keywords=el+ingeniero+que+no+sabia+bailar ).

   Yo llegué a él a través de una amistad común. Tuve la fortuna de ser “lectora cero”. Jesús Álvarez consiguió algo inaudito en mí: que leyera un libro en el móvil. El enganche fue tal que lo acabé antes de que me diera tiempo a imprimirlo.

  “El ingeniero que no sabía bailar” es un libro basado en un hecho real ocurrido en Sevilla. Nos cuenta la historia de Álvaro, un ingeniero ya en el quinto decenio de su vida que a causa de la crisis se queda en el paro. Esta situación le llevará a otras que se van encadenando hasta llegar al comedor social de la Orden de  San Juan de Dios. A partir de este momento conocerá  un mundo paralelo al que hasta ahora él estaba acostumbrado, un mundo de vidas rotas, de miserias, pero también de compañerismo, de amistad, de segundas oportunidades… Conocerá el odio de un grupo de adolescentes que atacan a los indigentes, la amistad de un violinista que toca en la calle, la generosidad de personas que dan a los demás sin esperar nada a cambio, como el dentista o el fontanero que hacen su trabajo gratis para aquellos que no tienen recursos, o la farmaceútica que le da las medicinas de forma altruista. Álvaro va a conocer la cara y la cruz de su nueva situación.

  Pero sobre todo, lo que va a experimentar es un cambio de visión y un aprendizaje.

“El comedor social le había abierto los ojos: es verdad que estaba arruinado, que no encontraba trabajo, que en su casa no podía poner la calefacción y que su frigorífico daba pena verlo, pero ahora veía cosas que no veía antes.”

  Jesús Álvarez  (periodista del ABC de Sevilla) ha demostrado en su primer libro una gran calidad literaria. La trama es magnífica, incluyendo una parte policíaca brillante.  Los escenarios, tan conocidos por él, están muy bien descritos; los personajes hacen que el lector  se emocione como si formaran parte de su vida. Es un libro dinámico, ameno, que se empieza y no se puede dejar.

  También ha demostrado  una gran sensibilidad al tratar el tema de la crisis y la indigencia y un afinado espíritu crítico a la hora de tratar temas sociales de actualidad como la sanidad, la corrupción, el descrédito de la política… y otros sucesos que a cualquier sevillano le resultarán cercanos y conocidos.

     Álvaro, el ingeniero, abrió sus ojos en el comedor social, pero también consiguió,  en  la pluma de Jesús Álvarez, que yo abriera un poco los míos a una realidad desconocida. Al final, es lo que busco en un libro: no sólo entretenimiento sino  también algún aprendizaje.  Ésa es la magia de la lectura. Con Álvaro viajé a Sevilla, recorrí sus calles, conocí a personas que lo han perdido todo, descubrí su lucha por sobrevivir en un mundo que les dio la espalda y en medio de ese mundo, conocí  la generosidad de hombres y mujeres que se vuelcan con aquellos que más lo necesitan. Aprendí a valorar más si cabe,  el hecho de tener un hogar con todo lo que ello conlleva y comprobé que las segundas oportunidades se pueden alcanzar siempre que uno no se rinda.

¡Gracias Jesús por tanto! Espero los siguientes…

¡FELICES LECTURAS!

Mónica Huerta Barbón

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LOS NIÑOS DE LA ESTRELLA AMARILLA. Mario Escobar.

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NOVELA CONTEMPORÁNEA. 336 PÁGINAS.

Cada generación atesora la esperanza de que el mundo vuelva a comenzar de nuevo”.

En este libro se cuenta la historia de dos hermanos que viven en París hasta que en plena segunda guerra mundial, una redada contra los judíos les cambia la vida. Su objetivo será reencontrarse con sus padres, y para ello tendrán que pasar mil vicisitudes recorriendo un sinfín de kilómetros.

Como su autor dice “Los niños de la estrella amarilla  es un canto al poder de la gente corriente por cambiar la realidad”. Y es algo que siempre he pensado: nuestras conductas no solo influyen en nosotros mismos, sino en gran medida en todas las personas que nos rodean, de forma directa o indirecta, seamos conscientes de ello o no. Jacob y Moisés vivirán la generosidad de los demás y también la maldad, y todo ello irá influyendo en sus vidas de manera notable. Solos, sin nadie a quién recurrir, tendrán que confiar en aquellos que les ofrecen la mano para intentar conseguir su objetivo.

Este libro habla de los lazos familiares; todas las acciones de estos hermanos irán encaminadas a reencontrarse con sus padres. Sueñan con un futuro en el que estén los cuatro juntos. También su amigo Joseph buscará a sus padres y preferirá el internamiento con ellos a la libertad en su ausencia.

La familia era mucho más que un grupo de personas unidas por lazos de sangre, era sobre todo el fino hilo que unía el presente y el pasado. Los recuerdos y la memoria mantenían unidos ambos mundos, por eso debían recordar. Mientras lo hicieran (…) sus padres siempre estarían a su lado”.

Pero sobre todo es una historia de generosidad, de servicio a los demás, de entrega y ayuda sin esperar nada a cambio, de poner nuestro granito de arena porque este mundo sea un poco mejor. Jacob y Moisés vivirán esa generosidad que marcará sus vidas.

Puede que este mundo esté cada vez más enloquecido, pero siempre encontraréis buenas personas en él, los corazones generosos abundan más de lo que creemos”.

La vida consiste en entregar tu alma a los parias de la tierra, a los que el mundo rechaza y les niega hasta el derecho a vivir”.

Es la historia de un pueblo, Le Chambon-sur-Lignon “donde unos pocos hombres y mujeres decidieron plantar cara al horror y demostrar que, con las armas del Espíritu, los corazones más nobles son capaces de vencer siempre y que las sombras del mal terminan por disiparse (…)”. y de un pastor protestante, André Trocmé, en pensamientos de Jacob: “un corazón pacífico y amoroso, con un tipo de valor muy difícil de encontrar entre los hombres y que él quería tener cuando creciera: el valor de estar dispuesto a morir por aquello que amas y ser capaz de amar hasta a tus enemigos”.

Una historia de tolerancia, de positivismo, de encontrar la felicidad en las pequeñas cosas de cada día, de valorar todo lo que se tiene. Una historia de lucha, donde no cabe rendirse. Dentro del horror de la guerra y de la maldad, una historia conmovedora de esperanza, de bondad, de humanidad, donde el bien vence al mal, donde el Espíritu del hombre es más fuerte que la vileza y la crueldad.

Una historia basada en un hecho real. Este pequeño pueblo de Francia alberga el museo donde se guardan los recuerdos de esas personas que consiguieron que unos niños tuvieran una vida digna y normalizada dentro de una guerra.

Sin duda, una historia que hay que leer para no perder la fe ni la esperanza en el ser humano.

¡¡FELICES LECTURAS!!

Mónica H. Barbón