TERCIOS

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ENSAYO HISTORIA. 344 PÁGINAS.

“Los tercios españoles son, sin duda alguna, la fuerza militar más fascinante de nuestra Historia y una de las más asombrosas de la historia militar universal”.

Sin duda, un buen comienzo para ponernos en situación sobre lo que vamos a leer, sobre la trascendencia que han tenido en la Historia del mundo y en la nuestra propia.

Valor físico, combatividad, inteligencia y sentido ético hicieron de ellos una fuerza militar única. Los Tercios, un instrumento militar que se formó gracias a unas características muy concretas como fueron la Reconquista y la conquista de Granada, una larga tradición guerrera, una cultura militar siglo tras siglo que hicieron que guerrear para defender lo propio formara parte de nuestra propia cultura. Cambiaba el enemigo, pero no cambiaban las ganas de defender lo nuestro, de que no nos lo arrebataran. No accedían a filas para ser ricos, sino para ser señores. Ir a combatir era cuestión de honor. Tenían un código moral único que los hacía invencibles. Fueron durante dos siglos la mejor infantería del mundo.

Caballeros y almogávares fueron quizá el inicio… Gonzalo Fernández de Córdoba (el Gran Capitán), múltiples batallas (Seminara, Ceriñola, Gaeta, Pavía… por supuesto Lepanto…). Calderón, Cervantes, Garcilaso, Moncada, Lope… todos igualados en la infantería. En ningún otro lugar se vio a literatos combatiendo, pero es que los Tercios eran los Tercios. Juan de Austria, Alejandro Farnesio… Tercios en América y Filipinas… Y el “vago al yelo y al calor” de Calderón. El Camino Español: “la principal ruta logística de los tercios. Una hazaña técnica fuera de lo común”. Flandes… el eterno Flandes… y el Aspa de Borgoña siempre flameando al viento…

https://www.youtube.com/watch?v=e2-LYq4gz0Y

Londoño (…) lo expresaba así en los últimos párrafos de su Discurso: “Son españoles que aman más la honra que la vida, y temen menos la muerte que la infamia. Tienen de suyo voluntad a las armas, destreza y habilidad en ellas. Están en los peligros tan en sí, como fuera de ellos, de manera, que en sabiendo obedecer, guardar orden y lugar, sabrán cuanto es necesario para ser invencibles en tierra y mar”. Y lo fueron.

José Javier Esparza, con su personal estilo, nunca falto de humor, ha conseguido deleitarme con la historia de los Tercios. De la misma manera que ocurrió en otras ocasiones en las que su pluma escribió ensayo , lo leo como si fuera una novela lo que tuviera entre mis manos. Nunca leer ensayo me resultó tan entretenido. Uno va adquiriendo conocimientos de forma absolutamente amena. Son 344 páginas de Historia increíble, porque poco creíbles a pesar de lo ciertas, son las hazañas que a lo largo de las décadas hasta completar dos siglos, llevaron a tantos hombres a la búsqueda del honor por defender a su rey. Y si el texto es bueno, las ilustraciones de José Ferré Clauzel no se quedan atrás. Ilustraciones a toda página que son puras obras de arte.

Sin lugar a dudas, una lectura recomendable para aquellos que quieran conocer un trozo de nuestra Historia realmente fascinante.

¡FELICES LECTURAS!

Mónica Huerta Barbón

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EL FINAL DE LOS TIEMPOS

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NOVELA CONTEMPORÁNEA. 749 PÁGINAS.

  Nos encontramos con la reedición en un tomo de dos libros que fueron editados hace más de doce  años, revisados y con una parte inédita “Cartas de Román” que sirven de unión entre los dos tomos iniciales y en los que quizá pueda verse al Esparza más  maduro, con la experiencia del que ha  escrito mucho en las casi dos décadas desde que escribiera ésta, su primera novela.

    Los que hemos conocido a Esparza leyendo Historia es posible que nos hayamos sorprendido con esta “nueva” entrega. ¿Una novela futurista? No me parece; he visto mucho del presente en ella. Quizá en el momento de escribirla, en su primera edición sí  hubiera podido parecerlo más, pero la humanidad ha tomado el camino que el Final de los Tiempos ha ido describiendo. Podría ser más bien el marco de una civilización o una ciudad simbólica, donde nuestra sociedad, la de este 2018 se vería reflejada. Posiblemente  sólo haya que abrir un poquito los ojos para descubrirlo.

  Cosmópolis es el simbolismo de una sociedad  aparentemente moderna, tecnológica, pero en la que si excavamos un poquito y quitamos la capa superficial y aparente, podremos descubrir la decadencia, la falta de humanidad, la ausencia de espíritu, el caos… Como dice la sinopsis: “En un paisaje sin Dios ni identidad, el dinero y la técnica imponen su dominio. La religión es un sucedáneo y la democracia una pantomima”.  El marqués de Tamarón lo describe muy bien en el prólogo: “una alegoría política del presente y barrunto del futuro, y un relato de aventuras, y una historia de amor, y una descripción, a veces cómica, de la estupidez suicida del género humano, (…) una búsqueda de lo sagrado”.

  En Cosmópolis hay  mucha, mucha tecnología. Y  poder, ese poder que recuerda la época feudal en la que el rey tenía en su cetro el simbolismo del dominio de todo el reino. Aquí el reino se limita a una ciudad, porque fuera de ella no hay casi nada, y esta ciudad se halla amurallada igual que aquellas del Medievo. El control de toda la ciudad se encuentra  en la Pirámide y desde allí se dirige todo, TODO.  Tal es así que leyendo el principio de la novela, el lector no podrá dejar de recordar aquel 1984 de Orwell. Se anuló lo anterior, se borró la Historia, se eliminó la religión para crear una nueva que nada tiene que ver con  el espíritu… Talmente parece el final de los tiempos. Un final de los tiempos en el que es imposible eliminar el dolor, ése que obsesiona a todo Cosmópolis,  porque en una sociedad tan material tratan de encontrar la solución precisamente en la materia, ignorantes de que la causa del dolor no está en ésta sino en el espíritu, o más bien en la ausencia del  mismo.

  “Es Dolor –contestó el Nuncio rebelde- aquello que lacera el alma e impide ver con claridad el horizonte de la vida. Es Dolor aquello que nos hunde en la melancolía y nos paraliza. Es Dolor aquello que nos hace sentirnos arrojados en un mundo sin sentido”.

  Sin embargo, como dijo  Gilbert Keith Chesterton, “A cada época la salva un pequeño puñado de hombres que tienen el coraje  de ir contracorriente”. Y eso ocurrió también en Cosmópolis. Personas que no creyeron en la tecnología como fin, que sí vieron el espíritu presente en la humanidad.  Pero… ¿podrán un puñado de personas quebrar  el “equilibrio” de una civilización deshumanizada?

  “Lo que tenemos enfrente es una cultura de la muerte: nuestros subversivos defienden que se mate a los hijos en el útero y que se suprima la vida de los ancianos inútiles y de los enfermos incurables. Todo eso lo anuncian con un himno de libertad y nos exigen que proporcionemos los medios técnicos para ejecutar el programa. Nosotros poseemos, en efecto, esos medios, pero nos hemos resistido a aceptar unas reclamaciones que juzgamos contrarias al sentido mismo de la vida”.

  El final de los Tiempos tiene un fondo con una realidad a la que fatalmente nos parecemos, quizá cada día más; envuelto en una elaborada trama que consigue captar y atraer de forma permanente la atención del lector, una trama con intrigas, con una historia de amor, con personajes que, pese a lo ficticio del escenario, son fáciles de imaginar en nuestro presente.

“El final de los tiempos  (…) no se medirá con relojes humanos. Es otra cosa. Hará que la tierra se conmueva sobre sus cimientos; pero, esta vez, no para aniquilarse, sino para revivir”.

 

  “El poder construyó su Pirámide sobre los escombros de la palabra libertad“. Así comienza, y poco a poco uno se va introduciendo en la historia, poco a poco el lector va conociendo los personajes, “viviendo” en Cosmópolis, asombrándose con el parecido a lo que vemos hoy en día al asomarnos a los noticiarios u observando un poco a nuestro alrededor.  Con el paso de las páginas la intriga crece, y a medida que avanza el libro aumenta el enganche, ése que a los lectores nos atrapa sin remedio.

 Fue el inicio de un Esparza escritor, que desde ésta, su primera novela,  ha cautivado a tantos y tantos lectores, entre ellos, una servidora.

¡FELICES LECTURAS!

Mónica Huerta  Barbón

 

LA RECONQUISTA

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ENSAYO HISTORIA.

TRILOGÍA LA RECONQUISTA. De Covadonga a la toma de Granada, 770 años de Historia de España.

Es la primera vez que presento en el blog una trilogía en una entrada, pero es que creo que aprovechando que ya están editados los tres tomos, debe leerse así, uno tras otro para entender bien qué fue, qué significó realmente la Reconquista en nuestra Historia. Casi ocho siglos de lucha en los que aparte de las batallas por conquistar un terreno que había sido nuestro, no dejaron de existir luchas internas entre los reinos cristianos que fueron surgiendo. Pero eso sí, por muy mal que se llevaran los reyes de los distintos reinos cristianos, siempre que se tratara de luchar contra el moro la UNIDAD se convertía en el principio regidor, en el medio indispensable para el fin de la Reconquista. En esos momentos se olvidaban las diferencias, se acentuaba aquello que los unía que no era otra cosa que la religión y el espíritu de nación heredada de los godos, aunque aún fuera de manera muy rudimentaria.

Empezamos con LA GRAN AVENTURA DEL REINO DE ASTURIAS. ASÍ EMPEZÓ LA RECONQUISTA. (496 Páginas). Covadonga lo cambió todo. Pelayo no se doblegó, luchó y arriesgó lo más valioso, su vida, por algo que creía justo, por su tierra, por su religión, por su libertad. Fue en aquel 722 en la Cueva Dominica, ese lugar que tanto amamos los asturianos, con el que tanto nos identificamos. Las crónicas nos lo cuentan y Esparza las recoge. Aquél ermitaño

puso en manos de Pelayo una cruz de roble y le dijo “he aquí la señal de la victoria”. (…). Pelayo tomó la cruz por enseña en la batalla contra los moros”.

Y así empezó todo, con Pelayo, Gaudiosa y sus hombres que con ésa victoria hicieron ver a otros muchos que era posible. Ellos fueron la mecha que encendió la esperanza de la recuperación de la unidad goda bajo el símbolo de la cruz. Porque toda la Reconquista tendrá su mirada puesta en esa unidad, nunca perderán de vista ese objetivo último. Los moros se olvidaron del norte, al fin y al cabo, un puñado de “asnos salvajes” (así los llamaban) qué podrían hacerles. Les subestimaron, sin duda, y les salió caro. La falta de humildad nunca es buena consejera.

Fueron pasando los años y la estirpe de Pelayo fue haciéndose fuerte. Su hija Ermesinda se casaría con un Alfonso que sería el I, el pionero del Reino de Asturias: amplió territorios, dio cohesión y organización política… Y así fue empezando todo… Pasaremos por Silo y Adosinda (gran mujer), Alfonso II el Casto, por la influencia de Beato de Liébana en la Reconquista. Alfonso II tomaba la corona como heredero de Agila y Rodrigo, como sucesor de los godos. Éste será el espíritu que marcará toda la Reconquista. Y unos reyes sucederán a otros y ése espíritu se mantendrá vivo, pero no sólo en ellos.

Esparza pone de relieve y le da la importancia que se merecen a aquellas personas anónimas que, igual que Pelayo inicialmente, creyeron en su libertad y buscaron una vida mejor en las tierras de frontera. Nos llegó la historia de Lebato y Muniadona y sus hijos Vítulo y Ervigio. Todas estas personas anónimas tenían que soportar las aceifas moras y luchar cada día por la supervivencia. A cambio eran hombres libres que se agrupaban en pequeñas poblaciones en torno a una iglesia o un monasterio.

La Reconquista comenzó así: gentes libres y valientes, campesinos y soldados y monjes, que ganaron nuevas tierras como en una suerte de misión, porque sentían, de uno u otro modo, que aquellas tierras perdidas eran suyas”.

Dos siglos de Historia en este primer tomo que

fueron decisivos para la trayectoria posterior de todos los españoles. El viejo Reino de Asturias fue un milagro de supervivencia, el fruto de una resistencia prodigiosa cimentada sobre una mezcla a partes iguales de rebeldía espontánea, fe, determinación y, todo sea dicho, suerte (…)”.

Seguimos con MOROS Y CRISTIANOS, LA GRAN AVENTURA DE LA ESPAÑA MEDIEVAL. El tomo más grueso (736 páginas). Y sigue la Reconquista, desde la batalla de Simancas por aquél 939 que enfrentó a Ramiro y a Abderramán ya califa. Aquella batalla marcada por un eclipse de sol, aquélla en la que dicen que Abderramán perdió su tan preciado Corán con el que siempre viajaba y su cota de malla tejida en oro. La victoria cristiana permitió arañar más territorios, esta vez descendió hasta el río Tormes. Y seguimos sumando, y seguimos reconquistando… Este tomo nos lleva por Navarra y la reina Toda, nos presenta a los vikingos. En el mundo musulmán aparece Almanzor y la posterior configuración de los reinos de taifas, los almorávides y los almohades. Nos presenta la España de los cinco reinos y la formación de las ciudades, nuestro Cid el Campi Doctor (Campeador) y la primera orden militar española.

“Monjes que guerrean o, si se prefiere, guerreros que observan estrictas normas monacales”.

Debo y quiero nombrar aquí a la Orden de Calatrava, la de Raimundo de Fitero, abad y Diego Velázquez, monje otrora guerrero, que consiguen formar un ejército para salvar a Calatrava de los almohades. Aquellos monjes que lucirán por vestimenta el hábito blanco cisterciense con una gran cruz negra con flores de lis en las puntas. Desde este momento, serán los grandes defensores de la frontera, los repobladores de los nuevos territorios y los encargados de su organización y gobierno.

“Parece una cosa menor, pero aquello tuvo una importancia decisiva para los siglos posteriores de nuestra Historia. Con la Orden de Calatrava, la Reconquista entraría en una nueva fase”.

Y después serán las órdenes de Santiago, Montesa y de Alcántara que junto a la de Calatrava han sobrevivido hasta nuestros días. Hoy batallan en otro tipo de guerras, pero con el mismo entusiasmo y con la cruz como signo.

En el ámbito de la cultura surgirá la Escuela de Traductores de Toledo y en el ámbito religioso la llegada de la Orden del Císter que se convertirá en la referencia de la cristiandad. Veremos la formación de las Cortes de León, que supuso el primer parlamento democrático de Europa. Y terminaremos el tomo con la épica batalla de las Navas de Tolosa con un Alfonso VIII valiente e inteligente (“Arzobispo, vos y yo aquí muramos”) que pidió al Papa la proclamación de una Cruzada contra el infiel. Los cruzados europeos tras un período de privaciones (los españoles estaban más curtidos en las dificultades) se irán y dejarán solos a los españoles.

“Es ya toda España la que está ahí, junta, por encima de las querellas de reyes y patricios. España no sólo está junta, sino que además está sola (…). Y es esa España junta y sola la que derrota al mayor ejército musulmán que había aparecido hasta entonces en Europa. Eso fue la batalla de las Navas de Tolosa. Era el 16 de julio de 1212”.

Y todo esto sin olvidar a las personas anónimas que nos acompañan en toda la Reconquista, porque por ellos somos lo que hoy somos, por ellos tenemos lo que hoy tenemos. Ellos habitaron estas tierras, dejaron en ellas sus ilusiones, ellos las defendieron, ellos nos las dieron…

El tercer y último tomo ¡SANTIAGO Y CIERRA ESPAÑA! EL NACIMIENTO DE UNA NACIÓN. (476 páginas). Empezamos con Fernando III de Castilla, coronado en León en 1230, un rey que fusionó Castilla y León, un rey guerrero, sensato legislador que ordenó la traducción del Fuero Juzgo visigodo y que devolvió a Santiago las campanas robadas por Almanzor. Asistimos a la caída del imperio almohade y a una Córdoba de nuevo cristiana (Si Abderramán III levantara cabeza en esos momentos se llevaría un gran susto) y es que el mundo islámico se llevaba un gran mazazo que Europa celebraba con alegría. Ahora el objetivo era Sevilla, una conquista que se quiso hacer por el Guadalquivir. Ramón de Bonifaz y Camargo será el encargado de construir una marina de guerra, será la Marina Real de Castilla para la que acudirán muchos marinos del norte y entre ellos de mi pueblo, de Avilés. Y la cruz llegó a Sevilla.

La Reconquista ya está en el alma de lo que fue Al-Ándalus, ya llegó a su corazón y surgirán los repartimientos, otra manera de organizar la Reconquista adaptada a las circunstancias del siglo y al momento reconquistador.

Y siguiendo con el mar, los pescadores del Cantábrico se pusieron a cazar ballenas. En este mismo ámbito de la economía veremos también el nacimiento de las Mestas.

No dejará de sorprendernos como una gran parte de Italia y una porción de Grecia formaron parte del reino de Aragón ¡Casi nada!. Y es que Aragón era dueña del Mediterráneo.

Pasamos por un S. XIV para olvidar con una peste negra que asoló la población, un rey “Cruel” donde los haya y una guerra de cien años (realmente 116) que nos salpicará de lleno.

Guerras y luchas entre reyes y reinos. Batallas entre nobles y reyes. Acuerdos matrimoniales para establecer alianzas entre dichos reinos. Pero siempre con el objetivo común de la Reconquista, sin perder de vista la meta que los unía a todos.

Y llegamos al S.XV. La Edad Media se acaba, el feudalismo desaparece, nuestro país entra en la modernidad antes que ningún otro en Europa gracias a un matrimonio que cambiará nuestra Historia para siempre. Isabel y Fernando, dos Trastámara (familia de origen asturiano) con cuyo vínculo se unirán los dos reinos mayores de España. Llevarán a cabo una reforma que establece el primer Estado moderno de Europa. Su objetivo siempre fue la UNIDAD, no fue una unión casual.

“Este gran proyecto unificador explica todo lo que pasó inmediatamente después, en una carrera de acontecimientos que iba a convertir a España en la potencia determinante del mundo cristiano. La unificación territorial con la conquista de Granada, primero, y la integración de Navarra después. La unificación religiosa con la expulsión de los judíos (…), la unificación cultural con la publicación de la Gramática Castellana de Nebrija, que fue la primera gramática del mundo sobre una lengua moderna y que pronto será copiada por otros países”.

Tres tomos que me han apasionado, con los que he aprendido lo indecible, con los que he disfrutado, que me han emocionado y hasta me han hecho reír. Y es que Esparza tiene ese puntillo de gracia irónica que consigue sacarme la carcajada más de una vez. Si hay algo que me gusta de la escritura de Esparza es su gran humanismo, que se ve reflejado en cada uno de sus personajes (en este caso reales) que describe, en la manera de tratar las aventuras y desventuras tanto de personas ilustres que han pasado a la Historia con nombre y apellidos como de esas personas anónimas de las que ya he hablado que tanto influyeron en la construcción de una historia que hoy nos hace tal y como somos.

¡MILLONES DE GRACIAS ESPARZA! ¡AHORA A POR LOS TERCIOS!

¡FELICES LECTURAS!

Mónica H. Barbón.

LA CRUZADA DEL OCÉANO. José Javier Esparza.

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ENSAYO HISTORIA. 636 PÁGINAS.

 

  Antes de meterme de lleno en la materia tengo que decir que este relato me dejó realmente asombrada. Creo que es mucho el desconocimiento que hay en este tema, mucha Historia mal contada y mucha leyenda negra. Como dijo J. Pérez-Foncea “los españoles conocemos poco nuestra Historia, y la poca que conocemos es la que nos han contado nuestros enemigos”. Es una frase que me quedó grabada a fuego, y cuanto más leo acerca de esa nuestra Historia, más me doy cuenta de la verdad que encierran esas palabras. La lectura de este libro es una muestra de ello.

  Un libro muy bien documentado, que cuenta las cosas como fueron y que, si no hay datos fehacientes, se menciona llanamente este hecho, pudiendo en algún caso, intentar llenar las pequeñas lagunas  con la explicación que podría ser más lógica, pero sin afirmar certezas que no son. Una gran humildad la de este autor.

    En  La Gaceta (16-Enero-2015) leí un artículo acerca de este libro  con el que estoy completamente de acuerdo y que quiero compartir:

  “Vuelve José Javier Esparza (…) a enseñar a sus compatriotas, tan acostumbrados al ridículo lujo moral de escupir sobre la propia Historia, como España, la Patria que han olvidado, escribió sobre los mapas del mundo la gesta más prodigiosa de la Humanidad desde que Rómulo y Remo trazaron el pomerium de Roma”

 

  Ensayo, sí, pero que se lee casi como una novela. Esparza nos cuenta las hazañas de tantos y tantos hombres que con su vida cambiaron la Historia,  de una forma amena, relatando con maestría y en ocasiones con gran sentido del humor, unos hechos que hicieron que el mundo sea como hoy lo conocemos.

  ¿Cruzada? Pues es realmente lo que fue, una misión para la Cruz. Cristóbal Colón, convencido de que se podía llegar a las islas de las especias por el oeste (ya que las rutas del Mediterráneo estaban cerradas  desde que los turcos habían tomado Constantinopla), no cejó en su empeño buscando los permisos necesarios para iniciar esa aventura. Y llegó a La Española después de muchos avatares. Y se encontró con indígenas, salvajes,  al modo de ver de los europeos, pero personas. Colón volvió y contó lo que había visto, y ahí se inició la andadura. No había encontrado las islas de las especias, sin duda habría que seguir buscando, pero encontró una tierra nueva con seres diferentes.  Unos seres que, de manera incomprensible para la época y por primera vez en la Historia de la Humanidad, estaba prohibido esclavizar. ¿Por qué? Porque España era un país católico, porque Isabel en su testamento y un codicilo posterior lo dejó muy claro: los indios de las tierras descubiertas no podían ser esclavos, tenían que ser considerados como súdbitos de la corona; por primera vez se consideraba la dignidad del ser humano.  Este testamento iba a actuar como una guía para la conquista. Se mostraba la evangelización no como algo accidental o azaroso, sino como la “principal intención”. No iba a ser una guerra, iba a ser una CRUZADA. Por supuesto, los hombres son hombres, y como tales seres imperfectos. Y aparecerá “la ambición, la rapiña, la demencia del oro, la violencia…”. Pero el signo distintivo iba a ser el otro, el del respeto a los indígenas. Se buscaba, por encima, de todo la evangelización.

  Tal es así, que en 1550 tuvo lugar la Controversia de Valladolid, donde Carlos I ordena detener las conquistas hasta tener la certidumbre de que se está obrando conforme a la moral cristiana.

  ¿Y cómo pudo ser posible que unos centenares de hombres españoles pudieran conquistar, someter y evangelizar a medio continente? Porque los indios no vivían pacíficamente en un paraíso de la madre naturaleza hasta que llegaron los españoles y  devastaron todo lo que encontraron. Esto forma parte de la leyenda negra. Los amerindios vivían en guerras tribales que no cesaban. Había tribus que ostentaban el poder y otras tribus sometidas. Había tribus más pacíficas y otras completamente “salvajes” en la máxima extensión de la palabra, había tribus antropófagas, que se comían a sus propios hijos como tributo a los dioses. Los españoles, muy inteligentemente, supieron aprovechar estos conflictos intestinos entre tribus. Muchas de ellas se hicieron aliadas de los españoles porque estaban cansados de la dominación de las tribus gobernantes (mexicas, incas…) que eran crueles. Las tribus aliadas fueron de gran ayuda a los españoles.  Por otro lado, las religiones de los amerindios estaban íntimamente ligadas a la política, por lo que, una vez que las tribus gobernantes fueron vencidas ya no tenían sentido sus religiones. Abrazaron pues el cristianismo, entre otras cosas, porque el Bautismo los libraba de la esclavitud.

  ¿Y la Inquisición? Pues sólo se ocupaba de los españoles. A los indígenas se les consideraba neófitos en la fe por lo que no podían ser objeto de la justicia inquisitorial.

  Hubo muchísima mortalidad, por supuesto, de indios y de españoles. Hubo muchas batallas, muchas guerras, pero sobre todo, muchas enfermedades. Los causantes: los virus. Los nuestros morían de malaria y dengue, ellos de sarampión, peste porcina y viruela…

  Y la humanidad de los nuestros quiso combatirla. En el epílogo Esparza nos muestra como ocurrió la primera campaña médica internacional para combatir la viruela en América. Es sencillamente emotivo y digno de valorar. Toda una proeza que salvó la vida a millones de personas.

  Y el descubrimiento de América nos trajo más: construyó una expedición científica con el fin de realizar una investigación sobre su naturaleza. Hubo que clasificar: ordenar, organizar géneros, especies y familias. Francisco Hernández fue el pionero del saber experimental allá por el S.XVI.

  Una auténtica cruzada que cambió la Historia Universal.

  Desde mi humilde blog quiero ofrecer un pequeño homenaje a todos aquellos hombres y mujeres (que también hubo muchas y valientes) que lo hicieron posible: Cristóbal Colón, Vasco Núñez de Balboa, Ponce de León, Hernán Cortés, Magallanes, Elcano, Las Casas, Alvarado, Gil González Dávila, Diego de Almagro, Mendoza, Pedrarias, Belálcazar, la india Catalina, Jiménez de Quesada,  Cabeza de Vaca, Mencía Calderón, Juana de Zárate, Hernando de Soto, Coronado, Orellana, Diego de Rojas, Legazpi y Urdaneta, Isabel de Cendala y todas aquellas personas anónimas que con su vida hicieron que el mundo sea lo que hoy es.

  Y, por supuesto, agradecer infinitamente a José Javier Esparza, todos los conocimientos históricos que pone a nuestro alcance.

¡¡FELICES LECTURAS!!

Mónica H. Barbón

 

 

 

 

LOS DEMONIOS DEL MAR. José Javier Esparza.

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NOVELA HISTÓRICA. 512 PÁGINAS.

Después del “El caballero del jabalí blanco” y de “El reino del norte” le tocaba el turno al tercero y último. Aunque desde mi humilde blog animo a José Javier Esparza a que continúe con la saga de los de Mena. Aún hay mucha historia que contar.

“Ramiro reinó siete años. Fue Vara de la Justicia (…). Primeramente venció a Nepociano en el puente del Narcea, y así alcanzó el reino. En aquél tiempo los normandos vinieron por primera vez a Asturias”. CRÓNICA ALBELDENSE. 881 A.D.

Nos encontramos en el año 884 reinando Ramiro I tras haber pasado por muchos contratiempos para llegar donde ahora está, descrito perfectamente en el segundo volumen “El reino del norte”.

Ramiro se enfrenta ahora como rey a un sinfín de problemas para mantener la serenidad y prosperidad en el reino. Por un lado la incipiente Reconquista: en las tierras de León (tierras de nadie) intentará reconstruir la ciudad como se había hecho ya en las tierras del valle de Mena. Nuevos pobladores que no tienen nada que perder seguirán al bueno y joven Gatón con la esperanza puesta en una nueva vida. Personas humildes, pero fuertes, con la energía que da la esperanza de conseguir el objetivo de reconquistar aquellas tierras, buscando la felicidad o lo que más se le parezca, que quizá se les escapó en su pasado. Conociendo su vulnerabilidad ante un ataque musulmán, siguen a Gatón y ponen en él toda su confianza. Son los colonos que harán posible la Reconquista.

“El motor de reino de Asturias no estaba en la corona ni en la espada del rey, sino en el corazón de sus gentes”.

Además de los musulmanes, Ramiro tendrá que solucionar la contrariedad de los robos y asesinatos que están asolando el reino. Bandas que roban depósitos de grano, que saquean granjas y que asesinan a gentes de bien… y todo ello en distintos puntos del reino. ¡¿Cuántas veces Ramiro añoró su tranquila vida de Galicia antes de que Alfonso II el Casto lo hubiera elegido para ser su sucesor?!. Pero ahora era el rey y tenía que solucionar los problemas de su reino.

Y ha de resolver un tercer problema de no menor magnitud: la llegada de los demonios del mar. Los vikingos nunca habían llegado tan al sur, pero alguien les habló de las riquezas de un reino naciente en el norte y, sobre todo, del emirato del sur de la península. Ávidos de tales tesoros, feroces guerreros donde los haya arribaron primero a las costas de Gijón, siguieron a la torre de Hércules para descender por nuestra geografía hasta Lisboa, saqueando a su paso las rías de Pontevedra. Pero en Lisboa aún no verán saciada su sed de riquezas, sino que se adentrarán en el corazón del emirato llegando a Sevilla y Cádiz. ¿Qué pasará? ¿Quién vencerá? El libro dará las respuestas dejando al lector absorto en su trama, en la perfecta descripción de los escenarios y en las luchas y añagazas para conseguir la victoria.

Mientras, en el norte a la par que se intentan colonizar nuevos territorios y se procuran solucionar los inquietantes problemas de las bandas de ladrones y asesinos, se va construyendo una nueva ciudad extramuros de Oviedo; ciudad Naranco.

“El rey Fruela levantó esta ciudad por amor a su esposa doña Munia. El rey Alfonso la convirtió en un tesoro por amor a Dios y al reino. Yo, también rey, crearé en este monte un nuevo paraíso, una ciudadela de iglesias y palacios, y lo haré por amor a mi esposa doña Paterna. Pasarán los años, pasarán las generaciones, pasarán los siglos, y el mundo seguirá hablando de los monumentos que el rey Ramiro de Asturias elevó en el monte Naranco.

Paterna, la reina, huye de sus luchas internas refugiándose en la dirección de esas monumentales construcciones que han llegado a nuestros días y son una joya del prerrománico asturiano.

Mezclando historia (perfectamente documentada) y algo de ficción para rellenar esos huecos que las crónicas han podido dejar y, para dejar volar la imaginación del lector, Esparza elabora una perfecta trama que crea adicción, con unos escenarios perfectamente imaginables y, como en la vida, personajes virtuosos con los que resulta fácil identificarse en algún momento, frente a personajes en los que la maldad, la codicia y la ambición sin medida, anidan en sus corazones dejando un rastro de daño allá por donde pasan.

Finalizada la trilogía, no queda otra opción que agradecer a José Javier Esparza todo el esfuerzo que haya podido suponer su escritura y que ha dado como resultado un excelso aprendizaje de nuestra historia, una valoración de aquellas gentes que lucharon por la conquista de lo que creyeron que era suyo y que se les había arrebatado e innumerables momentos placenteros con un libro en las manos, viviendo cada capítulo en primera persona mientras se hacía posible desconectar del mundo actual para viajar a otras épocas y otros lugares.

Ahora queda pendiente la lectura de la trilogía LA RECONQUISTA. Después de la presente me he quedado con ganas de más conocimientos sobre ese gran hito de nuestra Historia.

¡FELICES LECTURAS!

Mónica H. Barbón